Amaba estar sumida en un pensamiento totalmente abstracto en el que la única persona que estaba allí era yo y todo lo que hacia era perfecto, o mas bien, conveniente. Ese pensamiento convertido en un mundo propio, la "peligrosa" zona de confort, donde siempre estamos todos, queramos o no. Solemos recurrir ahí donde creemos que todo lo que hacemos es genial y el otro está equivocado, donde todo nos conviene, donde nada sucede porque sí. Poniéndolo de ésta forma parece genial, tal vez algo egoísta aunque, irónicamente, es algo inconsciente. De repente todo se vuelve en nuestra contra; nuestras decisiones ya no son las correctas y todo lo que nosotros creíamos de la vida, las personas que nos rodean, hasta de nosotros mismos, es un pensamiento totalmente erróneo. Ese mundo perfecto en el que todo estaba hecho a nuestra medida y lo conocíamos como a la palma de nuestra mano se vuelve en contra, generando una incomodidad potente y destructiva, la cual no podemos parar, los caminos que solíamos utilizar para "ablandar" las situaciones ya no nos sirven, se convierten en calles cerradas de las que no podemos salir y así, provocándonos un miedo, enojo y sentimientos de estar totalmente perdidos, desorientados y sin poder consolidar una guía propia cuando caemos en la cuenta de lo que en realidad está pasando: te das cuenta que todo ha acabado, ya no mas "zona de confort" ni universo propio, nos abunda la vida real, aquella en la que somos solo un pequeño pedazo de porquería repleto de dudas e inseguridades, donde nada está escrito, donde nada es perfecto y nada de lo que hagamos o queramos hacer estará a nuestro favor, para nada, estamos llenos de errores que nos completaran el camino poco a poco.
Proceso. Esa es la única y verdadera clave. Estamos llenos de procesos de los que no podemos escapar ni aun queriendo volver a nuestra zona de confort.
El vacío abundaba. Realmente se había acabado la tan placentera zona de confort. Muchas veces he llegado a preguntarme cómo sería el camino a la realidad y de verdad que no hay ninguna palabra que pueda describirlo, podría decir como una situación sentimental, una montaña rusa, tal vez. Emociones que van y vienen, cargas positivas y negativas todo el tiempo, error tras error hasta tratar de encontrar un camino con menos espinas en los talones, uno menos doloroso de pasar.
No creo ser el ser indicado para aconsejar o escribir sobre tal cosa, pero estoy muy convencida de que la vida real, cuando llegue el momento, será mucho mas placentera y reconfortante que la clásica zona de confort.
Proceso. Esa es la única y verdadera clave. Estamos llenos de procesos de los que no podemos escapar ni aun queriendo volver a nuestra zona de confort.
El vacío abundaba. Realmente se había acabado la tan placentera zona de confort. Muchas veces he llegado a preguntarme cómo sería el camino a la realidad y de verdad que no hay ninguna palabra que pueda describirlo, podría decir como una situación sentimental, una montaña rusa, tal vez. Emociones que van y vienen, cargas positivas y negativas todo el tiempo, error tras error hasta tratar de encontrar un camino con menos espinas en los talones, uno menos doloroso de pasar.
No creo ser el ser indicado para aconsejar o escribir sobre tal cosa, pero estoy muy convencida de que la vida real, cuando llegue el momento, será mucho mas placentera y reconfortante que la clásica zona de confort.
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